29 abr 2014

Crítica literaria a Los ojos del perro siberiano

Hay un pequeño librito que quiero destacar: “Los ojos del perro siberiano” del argentino Antonio Santa Ana.



Conocí esta novela porque en quinto año del secundario nuestro profesor nos pidió leerla. Y debo admitir que resultó ser excelente.

Nos encontramos con el protagonista que recuerda un hecho sucedido años atrás: La historia de su hermano y de como él mismo maduró a raíz de los hechos que vivieron juntos. El es un niño que va descubriendo como funciona su pequeño mundo, que creía perfecto, a medida que crece. Resulta un personaje profundo y sensible con el que es fácil de identificarse, además de ser una persona con valores fuertes, a pesar de que por momentos se siente intimidado o con miedo.

Ezequiel, el mayor, está enfermo y debido a la ignorancia y el temor de quienes lo rodean se ve dejado de lado y despreciado, demostrándonos lo peligroso que puede llagar a ser la falta de información. Sólo encuentra consuelo en su bonita perra, Sacha, que nunca lo abandona porque es fiel a su amo, ya que ante sus ojos él es tan perfecto como cualquier otro.

Cuando los humanos tendrían que actuar con el mismo amor que el perro, vemos que es todo lo contrario. Anteponiendo las apariencias, los padres y cercanos de Ezequiel lo abandonan a su suerte, logrando que el lector se sienta impotente.

Con inteligencia, crudeza y realismo nos vamos metiendo en el relato y llegamos a partes realmente emocionales (que me arrancaron más de una lágrima).


Este libro tendría que ser leído por todos y cada uno que lo lea debe aprender algo de sus maravillosas palabras. 


25 abr 2014

Entrevista a Laura Escudero

¿Cómo conocí la obra de Laura Escudero? Gracias a una profesora del colegio que nos dio como lectura de ese año Encuentro con Flo, que resultó ser una maravilla de emociones escritas con humor e inteligencia.

Años después volví a leer esa hermosa historia y decidí buscar en Internet a la autora, una talentosa cordobesa que además de ganar el premio Barco de Vapor, DOS veces, trabaja para incentivar a los jóvenes en la lectura mediante el dictado de talleres en CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil)


CHB.: Heredé un fantasma fue tu primer novela ¿En que momento de tu vida te diste cuenta de que querías escribir?

 Me parece muy difícil decirte en qué momento. Sospecho que no sé cuándo sucedió exactamente. Uno Laura Devetach, acá en Córdoba, que decidí emprender la aventura de buscarle forma a una obra. Me conmovió muchísimo su confianza en una poética destinada a la infancia y su compromiso ético con la escritura de literatura.
anda por ahí y de pronto se da cuenta de algo que ya sabía sin saberlo. Puedo decir que fue después de un encuentro con


CHB.: Encuentro con Flo, es uno de tus libros más conocidos ¿Cómo surgió la idea de Julieta y su abuela Flora? ¿Te inspiraste en tus vivencias, en cosas que te pasaron a vos?

 En cada texto que escribo hay algo de mí. Algún sentimiento, emoción o pensamiento es pretexto para la ficción. Los personajes me permiten “poner en escena” mis propias perplejidades, indagaciones acerca de los otros, los otros como un enigma que develo de a poco desde mi misma. Me desdoblo en ellos y encuentro sus asuntos posibles, su humanidad. No me pasó exactamente lo mismo que a Julieta de
“Encuentro con Flo” pero Julieta tiene una posición de búsqueda que yo he tenido a esa edad. Y su abuela, Flora, carga con todo el amor que yo tuve por mis abuelos. Luego, todo es un invento.

CHB.: ¿Cómo es tu rutina para escribir? ¿Tenés algún método o manía que se repita?

Manía, sí. Qué buena forma de plantearlo. Necesito una computadora y auriculares. Empecé a escribir cuando mis hijos eran muy chicos en una casa como loft. Escucho alguna música que de a poco se va borrando. Se va convirtiendo en la banda de sonido de la novela o cuento pero no le presto atención. Me permite entrar en clima con mayor facilidad. Incluso puede que esté en silencio pero saber que los auriculares están ahí en caso de interrupción me alivia.  Las rutinas no se llevan bien conmigo porque en mi vida siempre aparece algo nuevo a lo que acomodarse.
 

CHB.: ¿Alguna ves sufriste bloqueos? Si es así, ¿Cómo los superaste? 

Muchísimas veces. Te diría que cada vez que interrumpo la escritura y tengo que retomar hay algo como bloqueo. Releo hasta el cansancio para recuperar una voz o el clima. Pero a veces, algunas maravillosas veces, sin querer me monto sobre un caballo salvaje y galopo sobre el teclado mis palabras viento que me llevan a sitios de mí, de mi escritura, de mi historia, que no sospechaba. Adoro esos momentos. Pero son imprevisibles, llegan después de un trabajo lento, insidioso. Una condición para ser escritor, me parece, es tener una cierta posibilidad de perseverancia.


CHB.: ¿Qué significó para tu carrera ganar el premio Barcode Vapor por primera vez?

Ah, fue muy mágico todo aquello. Creo que para mí y para otras personas que participaron de ese libro también. El momento del premio fue inolvidable. Me dio mucha confianza, pero también, comprendí que era un comienzo, que la obra se construye con cada libro y que no había nada asegurado. Cada nuevo proyecto que emprendiera tenía que tener, para mí al menos, esa fuerza de deseo. Encarnarse de ese modo.

CHB.: Estudiaste arte, teatro y sos Profesora de Educación Preescolar y Licenciada en Psicología. Además de participar en talleres de escritura, de ser jurado en concursos literarios y, obvio, de escribir… ¿Cómo te las arreglas para hacer todo esto?

Ja, ja, soy muy curiosa. Me gustan muchas cosas. Pruebo. Creo que al final se amalgama en lo que una es. No hice todo al mismo tiempo. Pero si te fijás hay ejes que podés rastrear, las palabras, el arte y la infancia, están presentes en todo lo que me interesa.


CHB.: Realizaste  un Máster en Promoción de la Lectura de la universidad de Castilla-La Mancha (CEPLI) ¿Cómo fue esta experiencia? ¿Viviste en España por mucho tiempo? ¿Qué te dejó este país?

Fue una experiencia genial que tengo que agradecer a mi amiga querida Susana Aime. Era a distancia. Sólo fui un mes. El país me dejó ganas de volver, una dimensión de lo antiguo que hasta el momento había tenido desde la ficción. Y lo mejor que me pasó fueron los amigos. Gente deliciosa que quiero mucho y todavía nos encontramos en las virtualidades. Sé que si volviéramos a vernos estaríamos como en ese año junto a la fuente de sirenas de la residencia en la universidad.

CHB.: ¿Cómo llegaste a formar parte del CEDILIJ? ¿Cuál es tu papel allí?

Cedilij me abrió todas las puertas al campo de la LIJ. En Cedilij ocurrió aquel encuentro con Laura Devetach. Y allí aprendí todo lo que sé de mis compañeros que saben mucho más que yo. Hasta el año pasado era parte de la Comisión Directiva, cargo al que renuncié porque necesitaba tiempo para viejos deseos postergados. Como un taller de poesía que comparto con gente impresionante y coordina Roberta Ianámico.

CHB.: En diversas oportunidades fuiste jurado de premios literarios ¿Crees que son una buena opción para que autores noveles se den a conocer?

¡Por supuesto! Son un buen pretexto para sentarse a escribir, para darle forma a esa idea que anda dando vueltas desde hace tiempo, para trabajar. Además los premios hacen necesario conocer el mundo editorial. Si alguien quiere participar de un premio yo le sugiero que investigue. Que busque el catálogo de la editorial. Lea lo que ha publicado. Piense si es ese el lugar para su obra. Y luego, si es lo que quiere, mande. Porque aunque no gane siempre pueden sugerir su publicación. Los premios son una puerta de acceso al mundo editorial.

CHB.: Una vez que terminaste de escribir una nueva idea y tenés el borrador ¿Cómo es el proceso de corrección? ¿Cómo buscas la editorial para esa obra?

 Del mismo modo que recomendé arriba. Veo dónde quisiera que esté. No tengo apuro. Yo creo que es muy bueno dejar reposar el borrador y acometer con la corrección al tiempo. 


CHB.: ¿Hay alguna editorial cordobesa que te guste?

 Me gustan muchas. Comunicarte es la más conocida, pero están: Caballo Negro, Viento de Fondo, me gustan mucho las editoriales de poesía aunque yo no tengo nada publicado ahí.

CHB.: ¿Qué libros o autores han influenciado tu carrera?

 Ah, es imposible saberlo. Yo leo con fruición desde chica y desde entonces tengo períodos de enamoramientos. Un montón. Me deslumbro con el estilo de una escritora y allá voy por sus libros, hasta que me canso o paso a alguien más. O descubro otro autor. Me faltan tantos que tengo asegurada lectura hasta mis últimos días. Me resulta más fácil recordar qué no he leído y me gustaría, por ejemplo tengo a Berger en espera, este puede ser un buen momento.


CHB.: ¿Por qué escribís para niños? ¿Te gustaría probar otros géneros?

Escribo para niños por muchas razones, sobre todo porque los libros fueron de las cosas más importantes que me sucedieron en la infancia. Ahora estoy con algo de poesía. Y el género pasa por debajo del deseo. Si encuentro algo que tengo que contar allá iré y veré en qué género acomoda.

CHB.: El mercado de la literatura juvenil está muy marcado e influenciado por escritores extranjeros como J. K. Rowling, Suzanne Collins, Stephenie Meyer y la lista sigue ¿Pensás que es complicado para los autores locales competir con ellos?

El mercado es una cosa y la Literatura otra. A veces tenemos la suerte de ver un buen libro de literatura instalarse con fuerza en el mercado. Otras no. Son variables independientes, ¿no?
Además todos esos libros son de autores angloparlantes, claro, el puro mercado llega de allá. No creo que la literatura “compita con productos de mercado”. ¿De esos libros que mencionás, estás midiendo el impacto del libro o del libro con la película detrás? Lo mediático es objeto de mercado. Es un objeto de culto efímero, pasa de moda para dar lugar a otro producto de la misma naturaleza. Roald Dahl seguirá teniendo lectores durante muchísimas décadas

CHB.: Para los nuevos escritores es difícil ser escuchados por las editoriales ¿Qué le recomendarías a hacer?

A los nuevos escritores les cuesta ser leídos. O sea: a un escritor le cuesta ser leído por primera vez. Luego ya no es tan nuevo. Por eso los premios me parecen una buenísima opción. Y el trabajo de hormiga sobre el texto, la persistencia en el deseo, esas las únicas vías que conozco.

CHB.: Personalmente me sirvió mucho ir a talleres de escritura creativa para ir perfeccionando mi estilo ¿Recomendás a todos aquellos que quieran empezar a escribir hacer alguno?

Esa, me parece, es una búsqueda personal. Yo creo que se aprende mucho en un taller pero también se pueden homogeneizar miradas sobre la literatura. Creo que es muy importante elegir un espacio en el que cada uno se sienta potenciado.

CHB.: ¿Cómo es tu relación con los lectores?

 Es frecuente porque voy a escuelas y a espacios donde puedo conversar  de mis libros. A mí me encanta. Creo que se recogen lecturas, miradas, que de un texto salen múltiples mundos. Eso es genial.

CHB.: Para alguien que no leyó ninguno de tus libro ¿Por cuál le recomendarías empezar?

 Le recomendaría darse un tiempo para leer los comienzos, ver qué le dicen los títulos y elegir el que le prometa más a ese lector.

Muchas gracias por tu tiempo, y éxitos en todos tus emprendimientos.

Gracias a vos. Un abrazo.


Laura Escudero

21 abr 2014

Critica literaria a Percy Jackson y el Ladrón del Rayo


 Un autor que no puedo parar de leer es Rick Riordan, creador de las aventuras del semidiós Percy Jackson.

El primer tomo (Percy Jackson y el ladrón del rayo) lo leí después de ver la película, enamorarme de la historia y descubrir que había un libro detrás de todo.

Escrito en primera persona desde la perspectiva del joven Percy Jackson, la historia avanza rápido y llena de acción, mezclada con personajes divertidos y muchas referencias a los mitos griegos colocados en un contexto actual en medio de Manhattan. 


No hay manera de aburrirse porque en la mayoría de los capítulos nos encontramos con una persecución, una batalla, una prueba o un descubrimiento que nos dejará queriendo saber más.

Eso es algo que destaco en Riordan, tiene una manera de escribir tan ágil y una destreza para poner secretos o pequeños misterios a lo largo de la trama que nos hace quedar pegados al libro, queriendo saber sí o sí de qué se trata todo el asunto.
 
Percy Jackson y el Ladrón del Rayo, es una idea original y escrita para un público que busca algo diferente. Todos tenemos cargado en nuestra memoria los mitos griegos y las andanzas de los dioses, pero el autor les dio un giro inesperado y supo escribir una idea fresca, moderna que no puede decirse que es una copia de nada.

Los personajes no cansan ni irritan, cada uno tiene sus fortalezas y debilidades que van poniéndose a prueba a medida que la historia avanza. Claro, que noté cierta similitud entre Percy – Harry Potter, Anabeth – Hermione, Grover – Ron.

Siendo el primero el valeroso héroe que es arrojado a un mundo del que desconoce, pero al que pertenece con creces atado a un pasado importante.
Entre las chicas vemos que ambas son el cerebro del grupo, además de ser muy mandonas pero con buen corazón.
Y el personaje del mejor amigo divertido cierra el triangulo.

Admito que las semejanzas no son muchas, pero en varios pasajes y diálogos en mi cabeza una vocecita decía:
 -Mmm… esto tranquilamente podría haberlo dicho Harry o Hermione… O esto podría hacerlo Ron.

Con esto no quiero que crean que al leer el libro se encontraran con una copia de Rowling, porque Percy se sostiene solito y al llegar al final vamos a ir corriendo a comprar el que sigue.

El personaje principal (Percy) no lucha por la gloria, sino que lo hace porque no le queda más remedio que salir al campo y dar batalla, siempre aceptando la ayuda de sus amigos porque entiende que no es una pelea en solitario, que salvar al mundo está tan en sus manos como en la de sus compañeros.

Lo que tiene en común con otras sagas:

 El personaje principal es un elegido, en este caso por una profecía del oráculo, y es un joven un tanto problemático con una familia disfuncional que tiene que aceptar un destino predispuesto. 

La iniciación del personaje transcurre en el Campamento Mestizo, un lugar apartado y oculto de los mortales. Allí los jóvenes semidioses entrenan y se educan en batalla, rituales, deportes, etc. Quien guía a los estudiantes es el director: un sabio, valeroso, divertido e inteligente centauro, el famoso Quirón.

El protagonista cuenta con dos amigos que le sirven de ayuda: La chica inteligente, funcional y cerebral. El amigo gracioso, metepatas y leal hasta los huesos.


Los giros en la trama nos dejan sorprendidos ya que los malos no son lo que parecen y la traición está a la vuelta de la página (aunque creo que la saga en general carece de un buen malo)

Personalmente, me gustó mucho encontrarme con esta historia que mezcla los mitos de una forma actual y espontánea, donde se nota una fuerte investigación del autor y nada esta escrito porque sí.


Es tan recomendable para lectores veteranos como para iniciados porque la lectura es fácil, ingeniosa y muy original e inteligente.

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